Aprendiendo a viajar en automóvil.
Para enseñar a nuestra mascota a viajar en automóvil, debemos crearles buenos recuerdos desde sus primeros trayectos. Sin embargo, si consideramos que la primera vez que suben a un vehículo, es para alejarse de su madre y hermanos, en busca de una nueva familia y, posteriormente, antes de haber cumplido los seis meses, realizará varios viajes a la clínica veterinaria, para sus primeros controles y vacunas, entenderemos porqué no les resulta muy divertido.
Generalmente, olvidamos lo extraño que puede resultar un auto para nuestra mascota, por eso, debemos enseñarles que las situaciones agradables, también ocurren dentro de el, como jugar con la pelota, incluso, darles de comer (sin viajar aún), para que entre sin miedo y aprenda a conocer y descansar en sus asientos.
Una vez que nuestro regalón esté cómodo en el asiento de atrás, el conductor debe sentarse en el asiento de adelante, para que se acostumbre a mantener su lugar en el vehículo. Debemos repitir esta situación varias veces antes de pensar en encender el motor.
Encendiendo el motor... Cuando comprobemos que nuestra mascota, ya no le teme a subir al auto, repetiremos lo mismo dos veces al día, pero con el motor encendido.
Demoraremos un par de días antes de dar una vuelta corta (sólo a la esquina), sin que se altere.
Paulatinamente, aumentaremos la distancia de nuestros viajes, sin dejar pasar mucho tiempo entre cada uno, ojalá día a día.
Para sus primeros paseos, llévelo a lugares agradables, como plazas o jardines y en lo posible prémielo con alguna golosina respectiva para su especie.
Siguiendo estos pasos, no tendremos problema para viajar con nuestra mascota, incluso, él o ella, lo esperará con el motor encendido. Importante... Desde el año 2007, se fiscaliza el transporte de animales de compañía, en vehículos motorizados, los cuales tienen que ser llevados en jaulas, con dimensiones que aún no están definidas.
Esté atento.
Jessica Toloza V. Médico VeterinarioUniversidad de Chile
Los Peligros del Verano.
Por un pelaje abundante nuestras macotas se encuentran bien protegidas del sol, ese mismo que para nosotros puede no traernos grandes complicaciones. Los perros por su sistema de refrigeración (y de cierta manera también los gatos), no están bien protegidos contra los golpes de calor y puede resultar muy grave si se quedan por mucho tiempo en un vehículo recalentado, que se encuentre estacionado en los estacionamientos de un mall o supermercado.
Los perros no transpiran (salvo por los cojinetes plantares) por lo que la regulación y mantenimiento de la temperatura corporal se debe realizar mediante sistemas completamente distinto a los nuestros. Juega una relevancia importante la polipnea (aumento de la frecuencia respiratoria), aumentando el intercambio del aire contenido en los pulmones, intercambiándolo por uno más fresco. Así, el aire fresco se pone en contacto con la red vascular pulmonar y disminuye la temperatura corporal mientras está en un ambiente fresco.
Si se encuentra en un ambiente cerrado (como un auto en un estacionamiento), el aire interno se encuentra a la misma temperatura o superior a la corporal con lo que no se produce el efecto regulador que tiene la polipnea para el perro. Lo más grave surge cuando por un intento desesperado por regular su temperatura y lograr bajarla, aumenta el jadeo y solo consigue aumentar su temperatura. El perro comienza entonces a producir una saliva espumosa y muy espesa con lo que se acentúa y acelera la deshidratación, las mucosas se colocan de un color rojo intenso, llegando incluso a un color azuloso.
La congestión y edema pulmonar son las principales consecuencias, lo que exige que sea atendido rápidamente el perro por un veterinario calificado.
Recomendaciones.
No corte completamente el pelo de su mascota pues le quita la aislamiento natural contra el calor.
Saque a pasear a su perro en las horas del día en que la temperatura ambiental sea menor y no lo ejercite.
No los lleve con usted a lugares en que deba dejarlos dentro de su auto en un estacionamiento.
Entregue abundante agua (agregue hielo si es necesario) sobre todo en las horas más calurosas del día.
Entréguele un lugar en que pueda protegerse del sol y nunca lo amarre pues un lugar con sombra rápidamente puede convertirse en uno en que llegue el sol en forma directa.
Baje rápidamente la temperatura de su mascota con toalla húmedas o rociadores con agua.
Nunca lo moje completamente.
No olvide que la atención veterinaria oportuna de su mascota puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de ella.
Fuente: www.portaldemascotas.cl |